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EL ARTE DE LA JARDINERÍA

Hace poco, en una mañana de descanso, me puse a arreglar un poquito mis planticas, (Las del jardín de mi casa) porque no me había dado cuenta y estaban llenas de maleza. Mientras las arreglaba e iba quitando todo eso que las afeaba el Señor empezó a hablar a mi corazón. Y me mostraba como nosotros mismos vamos dejando que las malezas crezcan a tal punto, y lo podía relacionar con nuestros pensamientos (qué pueden llegar a convertirse en pecados), que van tapando lo verdaderamente hermoso, en mi caso las flores que me encantan, aquello para lo que se hace un jardín.


Podía ver cómo la maleza va opacando y haciendo casi invisible la belleza de las flores que sembré. Cuántas cosas hermosas Dios hace día a día en nosotros, cuánto de la bondad de Dios podemos apreciar a cada instante, pero muchas veces esa “maleza” que son nuestros pensamientos incorrectos van creciendo y haciéndose cada vez más fuertes en nosotros.




¡Cuánto tenemos en nuestros pensamientos que son maleza! ¡cuánto de eso no lo hemos quitado porque creemos que se ve bonito, eso creemos nosotros!¡cuánto engaño y cuánto mal nos hacemos a nosotros mismos!
 

Quitar la mala hierba no fue tan complicado, lo primero si fue “dar una mirada diferente al jardín”, y empezar. ¿Cuántos pensamientos de frustración, de tristeza, de incapacidad, de temor, de crítica, de autocompasión, de orgullo, de rabia, de abandono... etc, se van haciendo cada vez más fuertes? Algunas de esas hierbas estaban tan grandes y fuertes que fue necesario escarbar la tierra un poco más para sacarlas de raíz, para que no siguieran creciendo. Otras eran pequeñitas, fáciles de quitar y otras hasta bonitas se veían... no parecían maleza, porque eran de verdad bonitas.





¡Cuánto tenemos en nuestros pensamiento que son maleza! ¡cuánto de eso no lo hemos quitado porque creemos que se ve bonito, eso creemos nosotros!¡cuánto engaño y cuánto mal nos hacemos a nosotros mismos! ¿Que no podemos lograr algo? Que no podemos arrancar algo incorrecto que nos esté haciendo daño? Claro que sí! El mejor jardinero de todos lo puede hacer, Él puede ayudarnos a quitar todo pensamiento que no provenga de él y ser verdaderamente libres. La clave está en “dar una mirada diferente al jardín”.


“Por último, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, todo lo que es respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es digno de admiración; piensen en todo lo que se reconoce como virtud o que merezca elogio.” Filipenses 4:8 NBV

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